Julio 15

Julio 15 de 1851

Vigilia de la Virgen del Carmen

En estos días he estado tan solitario como podía desear. El ermitaño de San Bartolomé me ha traído lo necesario. Está preparado para ocultar en estas cuevas a cualquiera que yo quiera enviarle.
Yo no te he olvidado en mi soledad. El camino que tu espíritu debe seguir es: al principio no podrías sostener una soledad absoluta por mucho tiempo, porque tu espíritu no tiene bastante alimento. Conviene salir de la casa del amor propio espiritual para ser toda de Dios y en Dios. La oración por las necesidades de la Iglesia sea corta y frecuente y en lo demás, ocúpate del bien de los prójimos. Ocuparte en bien de los otros por Dios es cuidar de Dios, y cuidar de Dios en su cuerpo moral, es ser en verdad de Dios.
Ct. 6, 2

Hora en el mundo